Carta del atlantica
es una declaración conjunta suscrita el 14 de agosto de 1941, a bordo del USS Augusta, «mientras navegaba en algún punto del Atlántico». Fue llevada a cabo por Franklin Delano Roosevelt y Winston Churchill, en representación de los Estados Unidos y Gran Bretaña. En ella se manifiesta haber juzgado conveniente «hacer conocer ciertos principios comunes en la política nacional de sus respectivos países, en los cuales descansan sus esperanzas de lograr un porvenir mejor para el mundo».
Esta Carta del Atlántico recordaba al idealismo de los Catorce puntos de Wilson. Fue posteriormente incorporada a la Declaración de las Naciones Unidas aprobada el 1 de enero de 1942.
Este documento no era un tratado entre las dos potencias. Tampoco constituía una definición definitiva y oficial de los fines de la paz. Como el mismo documento lo expresa, era una afirmación de «ciertos principios comunes en la política nacional de nuestros países respectivos, en los cuales radican las esperanzas de un mejor porvenir para la humanidad».
Principios
Tales principios fueron:
- No buscar para sus países el engrandecimiento territorial ni de ninguna otra índole.
- No desear modificaciones territoriales que no estén de acuerdo con los deseos libremente expresados en los pueblos interesados.
- Respetar el derecho de los pueblos a elegir el régimen de gobierno bajo el cual han de vivir, deseando que se restituyan los derechos soberanos y la independencia a los pueblos que han sido despojados por la fuerza de dichos derechos.
- Esforzarse por que todos los Estados, grandes y pequeños, victoriosos o vencidos, tengan igual acceso al comercio y a las materias primas del mundo que les sean necesarias para su prosperidad económica.
- Colaboración más estrecha entre todas las naciones para conseguir mejoras en las normas de trabajo, prosperidad económica y seguridad social;
- Restablecimiento, después de destruida la tiranía Nazi, de una paz que proporcione a todas las naciones los medios de vivir seguros dentro de sus propias fronteras, y a todos los hombres en todas las tierras una vida libre de temor y de necesidad.
- Permiso a todos los hombres de cruzar libremente todos los mares, y abandono por todas las naciones del mundo del uso de la fuerza, prestando ayuda y aliento a todas las medidas prácticas que puedan aliviar de la pesada carga de los armamentos a los pueblos que aman la paz.
Se habló también de la necesidad de crear un nuevo sistema de seguridad colectiva, más eficaz que la vieja Sociedad de Naciones, capaz de garantizar lo anterior. Sería un primer esbozo de lo que más tarde constituiría la ONU (Organización de Naciones Unidas).
Ataque de Japón a Pearl Harbor EE.UU
El ataque a Pearl Harbor fue ejecutado por la Armada Imperial Japonesa en la mañana del 7 de diciembre de 1941. El ataque sorpresa a Pearl Harbor, en la isla de Oahu en Hawái, fue dirigido contra la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos y las fuerzas aéreas que defendían la zona.
El almirante Isoroku Yamamoto planeó el ataque como el inicio de la Campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial.
El objetivo del ataque, dirigido por el vicealmirante Chuichi Nagumo, era neutralizar la flota enemiga por un largo período, con el objetivo de ocupar las colonias occidentales en el sudeste de Asia, para poder romper el embargo económico al que Japón estaba siendo sometido desde el año anterior. Una vez debilitados los Estados Unidos militarmente, Japón buscaría negociar la paz con condiciones favorables. El Alto Mando japonés deseaba evitar una guerra larga, pero aunque el Imperio Japonés salió victorioso en la acción, no logró obtener una victoria decisiva.
El ataque destruyó 13 buques de guerra y 188 aeronaves, y mató a 2.403 militares y 68 ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, los tres portaaviones estadounidenses de la Flota del Pacífico no estaban en el puerto y por lo tanto no fueron atacados. La flota estadounidense en el Pacífico tardó en recuperarse entre seis meses y un año. Los japoneses perdieron 64 militares.
Después del ataque, el presidente Franklin Delano Roosevelt declaró la guerra a Japón, y cuatro días después, Hitler declaró la guerra a los Estados Unidos. La opinión pública estadounidense vio el ataque como un acto de traición, y la fuerza aislacionista perdió el apoyo popular, que se volcó fuertemente a favor de la guerra contra las Potencias del Eje.
Motivación del ataque
Desde la
Primera Guerra Chino-Japonesa, en
1895, el ejército japonés dirigió sus miras a
China en busca de recursos, presionando al gobierno japonés para su pronta ocupación. La resistencia europea, especialmente rusa, a compartir el "melón chino" despojó a
Japón de algunas de las ganancias obtenidas en la guerra.
[1] Japón respondió atacando por sorpresa a la flota rusa en
Port Arthur, dando inicio a la
Guerra Ruso-Japonesa, en
1905. El pequeño país asiático logró vencer al imperio más grande del mundo, y afianzó su posición en
China.
La
Gran Depresión generó pobreza en el campo y desempleo en las ciudades. Aunque surgieron movimientos de izquierda y de trabajadores, más importantes fueron los movimientos nacionalistas. Muchos jóvenes, molestos por los escándalos de corrupción, se unieron al
Ejército y la
Armada, al ser incapaces de apoyar una revuelta comunista contra el
Emperador.
[2] Estos jóvenes oficiales llegaron a constituir un poder político opuesto al gobierno civil, cada vez más independiente de este último, llegando a asesinar al
Señor de la guerra Zhang Zuolin, en
1928, y hasta
invadir Manchuria, en
1931, sin notificar al gobierno de
Tokio.
El inicio de la
Segunda Guerra Chino-Japonesa, en
1937, generó roces entre el
Imperio Japonés, los
Estados Unidos y el
Imperio Británico. Los
Estados Unidos y el
Reino Unido reaccionaron ante las acciones militares del
Japón en
China imponiendo un embargo de metal en bruto seguido por uno de
petróleo, además, enviaron ayuda militar encubierta al gobierno del
Kuomintang. Cuando
Japón ocupó la Indochina, colonia francesa en
1940, las potencias occidentales respondieron con una congelación de bienes y el cierre del
canal de Panamá para naves japonesas. El petróleo era especialmente importante para
Japón, pues carecía de recursos petrolíferos propios.
Estas medidas amenazaban con estrangular la economía nipona, por lo que se iniciaron negociaciones diplomáticas para levantarlas. Las negociaciones diplomáticas alcanzaron su punto culminante con la
Nota de Hull el
26 de noviembre de
1941, la cual fue descrita por el
primer ministro Hideki Tōjō como un
ultimátum, ya que se les solicitaba salir de
China. Los estadounidenses declararon después de la guerra que no incluían a
Manchuria dentro del término
China, pero esto no fue claro para
Tojo, que consideró que solicitar la salida de
Manchukuo, (
Manchuria), era un insulto.
[3]
Los líderes japoneses decidieron que sólo les quedaban dos opciones: ceder ante las demandas de los
Estados Unidos y el
Reino Unido y retirarse de
China, o aumentar las dimensiones del conflicto e intentar adquirir las fuentes de petróleo del
Sudeste asiático. Retrasar la decisión sólo debilitaría la posición japonesa. Finalmente se decidieron por ir a la guerra.
Rompiendo negociaciones
Parte de los planes japoneses para el ataque incluía el romper negociaciones con los
Estados Unidos 30 minutos antes del ataque. Diplomáticos de la embajada japonesa en
Washington, incluyendo al embajador japonés,
almirante Kichisaburo Nomura y al representante especial
Saburo Kurusu, habían estado conduciendo extensas charlas con el
Departamento de Estado acerca de las reacciones de los
Estados Unidos al movimiento japonés sobre
Indochina en el verano...
Justo antes del ataque, un largo mensaje fue enviado a la Embajada desde la Oficina de Relaciones Exteriores en Tokio (codificado con la máquina
criptográfica PURPLE), con instrucciones de enviarlo al
secretario de Estado Cordell Hull poco después de que el ataque planeado empezara (13:00 horas de
Washington). Debido a las demoras en el descifrado y la transcripción, el personal de la Embajada no pudo cumplir con sus instrucciones. El largo mensaje de ruptura de las negociaciones fue enviado mucho después de que el ataque empezara.
Los registros japoneses admitidos como evidencia en una audiencia del
Congreso mostraron que los japoneses no habían siquiera escrito una declaración de guerra hasta después que oyeron noticias del ataque exitoso a
Pearl Harbor. La declaración de guerra de dos líneas finalmente fue entregada al embajador
Grew unas diez horas después que finalizara el ataque. Se le permitió enviarla al gobierno de
Estados Unidos donde fue recibida el lunes por la tarde.
Estados Unidos había descifrado ambas partes del mensaje final mucho antes que la Embajada japonesa hubiera terminado. El decodificar la segunda parte fue lo que llevó al
general George Marshall a enviar su famosa advertencia a
Hawái esa mañana, la cual terminó siendo entregada por un joven mensajero japonés-estadounidense, al
general Walter Short en
Pearl Harbor varias horas después de la finalización del ataque. El retraso se debió a que el
general Marshall había salido de maniobras cuando la
Marina pidió usar el sistema de comunicación del
Ejército y a las dificultades con las comunicaciones del
Ejército, por lo que fue finalmente transmitido por cable comercial y de alguna manera perdió carácter de
urgente.